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Los Warlocks son magos especialmente preparados para dar caza a criaturas y seres mágicos. Tuvieron su gran apogeo durante la Edad Media, pero con la aparición del Ministerio de magia desaparecieron en su mayoría hasta ser recordados hoy en día como una leyenda para el mago de a pie.

Aunque actualmente ya no existen Warlocks, ya que el oficio de cazar criaturas se ha perdido y ahora se ocupa de ello el Ministerio de Magia, todavía quedan unos pocos conocedores de sus costumbres, como quien profesa una religión o pertenece a un club social. Los pocos magos que hablan en público sobre Warlocks son tratados de parias o radicales, al fin y al cabo se recuerda como una práctica violenta y para nada civilizada, no tiene cabida en la actualidad. Por eso mismo suelen recluirse y vivir en guetos o lugares donde les sea fácil realizar sus investigaciones y lecturas sin ser vistos, llamándose a sí mismos Sabios y adquiriendo tantas reliquias como pueden de los Warlocks.

Historia Editar

Orígenes Editar

El origen de los Warlocks es incierto, las pruebas que se tienen de ellos nunca han determinado un comienzo, se estima que su organización fue fundada cercana a la par de Hogwarts.

Se sabe con exactitud que se trataba entonces de magos que vagaban de pueblo en pueblo afirmando ser capaces de acabar con las bestias y pesadillas que atormentaban desde los bosques. Por aquel entonces, cualquier mago capacitado para el combate podía unirse a su compañía y hacer una vida distinta a la labranza.

Antes del Estatuto Internacional del Secreto Editar

Los años de bonanza para los Warlocks terminaron en el siglo XVII, antes de eso reinaron de libertad para ejercer y organizarse según sus preferencias.

A lo largo de las Islas Británicas creció la costumbre de formar clanes para agrupar a los Warlocks según sus propios principios. La población entre estos creció drásticamente y se llegaron a acuerdos y medidas para clanes, evitando así que se solapasen los unos a los otros en cuanto a tamaño y eficacia.

Se forjó la primera ley de Warlock. Decía que todo miembro de un clan debe ser fácilmente identificado por un blasón o símbolo. La segunda no tardó en llegar. Mientras que la primera ley se creó como medida para castigar a los clanes que se sobrepasasen sus limitaciones, la segunda ley fue para evitar la sobrepoblación: Únicamente podrán ser miembros en las tierras de las Islas aquellos que hubieran sido tocados por un augur. Esta medida limitaría drásticamente el número de Warlocks en Reino Unido, muchos abandonaron las islas tras la llamada Ley Loca. Y, posteriormente, con la aparición del Ministerio, supondría su fin.

Después del Estatuto Internacional del Secreto Editar

A finales del siglo XVII el gobierno del Ministerio de Magia ya tenía fuerza de sobra como para controlar la situación de los Warlocks. Si bien al comienzo hicieron uso de sus habilidades para poner fronteras a criaturas y seres que suponían un peligro para el Estatuto, dejaron de ser útiles conforme el propio Ministerio se hizo cargo de la gestión de criaturas. Y una vez comenzaron a castigar apariciones mágicas frente a muggles los clanes fueron cayendo uno a uno, hasta quedar en completo desuso.

Los pocos clanes que resistieron tomaron sus blasones y recorrieron las islas del mismo modo que sus predecesores, vagando en busca de magos y muggles que necesitasen de sus servicios. Siempre en secreto y a espaldas del Ministerio, continuaron con sus quehaceres hasta que finalmente dejaron de ser vistos entre muggles y magos.

En los siglos venideros se tomó a los Warlocks como un mito del pasado, un cuento para los niños que no se iban a dormir. Y finalmente quedó en una leyenda, algo tan lejano que, de no ser por las pruebas tangibles, se consideraría ficción.

Actualidad Editar

En la actualidad no quedan Warlocks reconocidos. El oficio se perdió y degeneró hasta tal punto que ejercerlo se consideraría completamente ilegal y un ataque directo a la integridad de los seres en la sociedad del siglo XXI.

De todos sus secretos, técnicas y tecnologías muy pocos han llegado hasta el día de hoy, destacando la moda de sus armaduras, capaces de proteger al mago de golpes y de las vistas no deseadas. Popularizadas y fabricadas en masa durante la decadencia de los Warlocks -el Ministerio de Magia castigaba sus prácticas, resultaba muy versátil y útil poder actuar en incógnito-, todavía siguen en el mercado, accesible para aquellos que requieran protección a cambio de movilidad.

Convertirse en Warlock Editar

Para convertirte en Warlock debían cumplirse ciertos aspectos:

Ser aceptado por un clan: Los Warlocks se dividen en clanes y cada cual elige cómo aceptar a sus miembros. Algunos clanes imponían una serie de pruebas que los aspirantes debían superar, otros solo eran accesibles por ascendencia de Warlock y algunos llegaban a ser muy puntillosos con la pureza de la sangre  o incluso el género del aspirante.

Ser un mago: Aunque los Warlocks en general no tuvieran un códice de comportamiento, se sabe que únicamente aceptaban magos entre sus filas, un squib o un muggle sería un sujeto con demasiadas potenciales desventajas frente a un mago.

Recibir una profecía: Para pertenecer a uno de los clanes, se pusieron en consenso a la hora de determinar que todo aspirante debía tener su destino como Warlock escrito en piedra. Una vez entrabas en la senda, la única manera de salir era la muerte. Recibir como profecía que serías un Warlock se volvió el método más popular, pero debido a la facilidad que tenía para ser trucado o inventado, algunos clanes se tomaron la libertad de ir más allá y añadieron el Juramento Inquebrantable como medida obligatoria para sus aspirantes.

Warlocks y Clanes destacados Editar

  • Viper: Sabio de la actualidad, residía en el Callejón Knockturn hasta que su escondite fue asaltado. Se desconoce su paradero en la actualidad. Se trata del mayor coleccionista de reliquias de Warlock en todo Reino Unido.
  • Jason B. Price: Aspirante a Warlock.

Clanes destacados Editar

  • Salix de Sangre: En su momento fue el clan más portentoso y reconocido, el más grande y el estandarte de los Warlocks, pero también fue el primero en caer.
  • Manto Desalmado: Carecían de estandarte, únicamente vestían de negro y abrazaban el anonimato más que ningún otro clan. Curiosamente dedicaban muy poco esfuerzo en cubrir sus huellas a la hora de trabajar, por lo que se dice entre Warlocks que fue culpa suya que el Ministerio empezase a perseguirlos.
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